Miel

•8 enero, 2007 • 3 comentarios

Está claro que en Chile todos avanzamos en distintas direcciones y por lo mismo es comprensible que de pronto surja esa inminente necesidad de querer integrar parte de un todo indisoluble para entregar algo a los demás. Algo así como una asamblea opinante, un concilio de ponencias, un encuentro de ocurrencias o mejor aún, una gigantesca colmena en donde todos reunidos podamos producir deliciosas ideas como el almíbar. Puesto que la crítica es dulce cuando crea y construye quizá sea bueno y urgente repensar algunas formas para cambiarlas por otras todavía mejores. Porque nada es definitivo, te invitamos a ingresar en los distintos panales de diálogo para que juntos fabriquemos una ingeniosa y exquisita miel lo más adherente, pegajosa y contagiosa posible. Reinas, Obreros y zánganos sean todos bienvenidos. Aquí comienza Colmena.

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